Dos amigos y compañeros de trabajo, llamados los dos José. (Para diferenciarlos los llamaban José y Pepe), tenÃan unos gustos muy diferentes, a la vez eran un complemento perfecto. A los dos les gustaba viajar mucho y siempre procuraban poder ir juntos de vacaciones. Se alquilaban un apartamento para las dos familias. Los dos estaban casados y tenÃan dos hijos cada uno, de seis y ocho años. Siempre salÃan en familia de compras, colaboraban en las faenas de la casa, se ayudaban mutuamente… La armonÃa no podÃa ser mejo…
Estaba haciendo el servicio militar en el CIR nº 10 de Zaragoza. A los pocos dÃas de incorporarse, pidieron voluntarios para reforzar la cafeterÃa. HabÃa muchos que eran camareros de profesión, pero nadie se presentó. El sargento de la compañÃa tomó la decisión de hacer un sorteo. Le tocó a José, jamás habÃa trabajado de camarero… La cafeterÃa era nueva y muy bien montada, preparada para poder hacer cualquier evento, hasta 200 personas. No faltaba de nada, cubiertos, platos, mesas, cafetera de las modernas de la época y muy bien d…
Son las ocho de la mañana. Me levanto y salgo a la terraza a ver cómo pintaba el dÃa. Estaba algo nublado con unos preciosos colores rojizos, amarillentos y azulados que se introducÃan entre las nubes. No se oÃa nada, un silencio total, el cielo entre nubes un azul limpio. Me senté en un sillón a contemplar los reflejos del Sol y escuchar el silencio de la mañana. No tardó mucho tiempo que se posó un pájaro negro en la antena a unos diez metros de distancia, —¡yo me dije, este me va a dar la lata! Pero no fue asÃ, todo lo contrario, con s…
El del pelo rubio ¿A qué dÃa estamos hoy? Ya llega un momento que se pierde la noción del tiempo. Ayer estaba lloviendo, hoy también, mañana, no sé lo que hará, me da igual que llueva o haga sol, total, voy hacer lo mismo. Todos los dÃas a las ocho de la tarde, salgo a la ventana a aplaudir para dar gracias a todos los que tanto ayudan a tratar de echarle el alto al señor de la corona, ese que también lo llaman el bichito, que con tanta libertad se pasea por todo el mundo. Es un animalito que ni en la nieve deja rastro. Total…
¿Qué hacemos? Me he levantado a las ocho de la mañana. Las nuevas normas del Gobierno, no me permiten salir a correr a las seis. Asà que he salido a la terraza y me he puesto a tomar el suave calor del sol, el tacto de la brisa del viento, a percibir el aroma de las flores, oÃr el canto de los pájaros… Todo acompañado del ruido del silencio. Después del saciado relajamiento, me voy a la cocina a por el desayuno, no falta el olor del café, rodeado de unas sabrosas galletas acompañado del apetecible color rojo de las fresas adornadas…
TenÃan razón ¡Qué ganas tengo de salir! Y me pregunto. ¿Es verdad que tengo tanta necesidad? Cuando trabajaba, me decÃa durante el trayecto. He tenido que madrugar, he despertado a mi mujer, a mis hijos, “con la ilusión que me harÃa el poder compartir las tareas de la casa, jugar con mis hijos”, leer, escribir… ¿Estoy pensando la verdad? ¿Es ilusión o apariencia? Ahora tengo un bichito con corona que no lo veo por ninguna parte, pero que hasta que lo pueda localizar, me da la oportunidad de poder disfrutar de todas …
También estamos en