Hoy tan sólo una canción.

Una mirada atrás en nuestra existencia. Un recuento de las cosas buenas y no tan buenas que nos ha deparado la vida.

Ahora que las circunstancias nos han ralentizado casi por completo. Que han puesto freno a proyectos, ilusiones, esperas, futuros. Que han aquietado nuestra forma, a veces agresiva, de vivir. Ahora es el momento de aprovechar este paréntesis y reflexionar.

De seguro que en nuestro libro de cuentas, los apuntes amargos tiñen de rojo buena parte de sus números. La vida va de la mano de la muerte, de la despedida, del desamor, del silencio. Y entonces solo entonces, nos quedan las lágrimas, la soledad, la desesperación, la amargura.

Pero también -  Dios aprieta pero no ahoga -  en nuestro balance final siempre hay asientos en positivo. La inocencia de la niñez, la senda de la pubertad, la aparición de la adolescencia. Brazos, abrazos, besos, encuentros, intimidades, júbilo, felicidad.

Rostros de ayer y de hoy que se cuelan entre guarismos en nuestro recuento final y que han sido o son fragmentos imprescindibles de nuestros días.

Padres, amigos, familiares, compañeros, amantes, hijos. Deseos que han hecho nuestro pasado, que son nuestro presente y que forjan nuestro futuro.

Y, por lo menos en mi caso, el resultado final de este cierre contable, por ahora, se traduce en  positivo.

El tiempo irá diciendo...



" Gracias a la vida " - Joan Baez